Antier fui a acampar con D y unos de sus amigos, todo... normal(?)
Migastritis me ha costado al subir, me sentia terrible, eso sumado a mi estado depresivo pues me sentia como una ballena subiendo y sudando
Me había hablado mucho de él, de su amigo V, jamás de buena forma pero casi todos los días lo mencionaba, al verlo llegar no me pareció nada sobresaliente, después noté que, sin duda, era alguién bastante agradable; voz clara y queda, delgado, alto, cabello largo y claro, buena ropa y mucho de qué hablar, su pasión: la Musica, estudia etnomusicología y se la pasa marcando el ritmo con lo que sea, además de ser bastante sencillo y tratable.
Yo no esperaba nada más con él, digo, jamás lo había visto y no me interesaba en lo más mínimo.
Pero bueno. Me dormí temprano pues tenía unas ganas de vomitar que no me dejaban estar de pie un segundo más, ademas de que la demás compañía me tenía algo aturdida con sus superficialidades, estupideces y drogas. Después de un rato él entró a la casa, me abrazó y comenzó a acariciarme, sin pensarlo demasiado comenzé a sumergirme en las sensaciones e instintos hinerentes. Los musicos suelen cuidar obsesivamente sus manos, las de él eran como viento, frías, suaves, cosquilleaban mi cara y mi cuello. Me besó, comenzé a reproducir en la oscuridad de mis ojos cerrados la forma de su cara, la sonrisa extrovertida y su delicada voz. comenzó a abrazarme y sin darme cuenta todo se convirtió en una gran bomba de tiempo.
todos empezaron a entrar a la casa, supuse que terminaría todo ahi, dormiríamos y se borraría todo, pero él no dejaba de abrazarme, estaban todos dentro de la casa y él aún no dormía y a mi tampoco me dajaba dormir, después no dejamos dormir a nadie, maldición (a mi condición de mujer o ser social o maldición a ti que te pareciste tanto al viento en mi piel, o a ellos por meter esta maldición en mis recuerdos).
Al día siguientenada relevante, hasta que nos quedabamos solos y se portaba de la forma más dulce sin ser estúpida, sin querer me ha venido gustando cada parte de su alma, intento reproducir cada uno de los momentos que estuve con él y decifrar el código de sus palabras, ingenuamente, me niego a creer en que todos los hombres son malos y solo quieren coger, digo, está bien, pero me niego a que los hombres solo vean eso en una mujer, peor aún, en una mujer como yo. Sé que me recordará, que quizá, cuando volvamos a encontrarnos no perderá la ocación en preguntarme si quiero acompañarlo a tomar vino y oir musica, que me enseñará a tocar el piano y que quizás se enamorará un poco.
lunes, 17 de mayo de 2010
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